un pequeño texto.
Así cualquiera.
Imaginemos por un momento un pueblo cualquiera, con no más de tres mil habitantes y una escuelita rural que paraba actividades a la hora de más calor. En el despacho del juez está ubicado el puesto de policía, el ministerio público y las demás autoridades judiciales. El juez desde su escritorio carcomido por las polillas, le pregunta a uno de los habitantes más viejos del pueblo y cuya familia había trabajado en la construcción de la rustica casa donde estaban.
¿Cómo se declara Jacinto?
inocente señor don licenciado, inocente
El agente de policía un hombre obeso, que no había terminado la primaria y era vecino de Jacinto se ríe, ríe el secretario, ríe el juez, todos ríen.
¡Como que inocente Jacinto¡ si todos los que estaban en la plaza vieron cuando usted le proporciono senda paliza al delgado del fondo interamericano de educación. Vio el sacerdote, vio el médico del pueblo, hasta los músicos citados como testigos concuerdan en la declaración.
¿Y todavía se atreve a declararse inocente Jacinto?
Mire Jacinto, estos señores vienen de tan lejos, del extranjero, de España más propiamente, vienen con su buena voluntad, nos traernos programas de desarrollo a estas comunidades tan alejadas de la mano de Dios, y de esa manera les agradece usted, dándole semejante golpiza al delegado.
¿Qué dice el dictamen del médico? pregunta el juez mientras acomoda sus lentes viejos sobre un folio y sube los pies al escritorio dejando ver los remiendos de sus calcetines y los agujeros del par de zapatos que no tienen un color definible.
Fractura en la clavícula, abertura en el pómulo derecho, fractura de tabique en tres partes, amputación definitiva de los dos incisivos superiores, dos costillas rotas, sin mencionar los daños ocasionados a sus dos acompañantes a quienes se les subió el azúcar después de la agresión señor juez. Contesto enfáticamente el secretario del juzgado.
¿Qué tiene que decir ante esta situación Jacinto?
¿Que no se da cuenta señor juez? Estos españoletes llegaron a robarse nuestro oro, violaron a nuestras mujeres, quemaron nuestros templos, arrasaron con nuestra cultura, cometieron un ginosidio señor juez (eso me dijo clemencita mi hija, ella se entero por que va a la escuela)
Si Jacinto, pero no chingues, eso paso hace más de quinientos años.
Dispense usted señor juez, pero es que yo me entere apenas ayer.
yohan uribe jimenez.
Tres comentarios ]
del.icio.us Estrella este post
Han escrito 3 comentarios de «un pequeño texto.»
elosodelpan
Lunes 22 de octubre, 2007 21:18.-
jajajajaja el privilegio de la informacion…cuando llega a tiempo, es capaz de mover montañas, por otro lado la educación es la base de una sociedad fuerte.
buen texto y te invito que visites AQUIespero no te moleste saludos y bienvenido.

MiRaCh
Martes 23 de octubre, 2007 21:54.-
Hahaha, esta genial. ;)

Gaia
Domingo 29 de junio, 2008 12:47.-
jajaja XD
