conversaciones en el camion
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Conversaciones en el camión…
Por: Yohan Uribe Jiménez
Si hay una verdadera razón por la cual siga siendo un deleite abordar el transporte público (me refiero lógicamente a los camiones) en la comarca lagunera es porque en ellos te encuentras las más simpáticas crónicas urbanas, en vivo y en directo, a todo color, ya dejemos a un lado que los camiones sean viejos, que el conductor maneje sin la más absoluta precaución o que los pasajeros tengamos que sufrir la tortura de los corridos a un volumen digno de cualquier disco, esta semana fui testigo de una conversación de dos señoras, que mas bien pareciera que estuvieran leyendo uno de los cronopios de mi amado Cortázar, yo puse atención no por la calidad del chisme sino por la cercanía de mi asiento con el de las cronistas, la lógica con la que las dos señoras, a quienes mando saludes desde acá abordaron el tema fue esta:
— andeles pues toña acompáñame a la terapia.
— ¿Y en qué terapia estás chona?
— Es una de esas terapias modernas de la medecina alternativa, que consiste en que uno va a una clínica privada…
— ¿tú en una clínica privada?… No siás rollera chona… Cuando un pobre dentra a una clínica privada o es del aseo o va a vender sangre.
— Entonces en la clínica privada le dicen a uno cuánto le cuesta la operación o el tratamiento y uno al oír la cotización ahí mismo se mejora de la impresión… Eso se llama Precio-terapia.
— Ya no saben qué inventar… ¿Y de qué estás sufriendo vos chona que necesitas de la tal Precio-terapia?
— Estoy durmiendo muy mal y tengo unas pesadillas de la chin… ijate que soñé que yo estaba metida en el corazón del presidente Bush.
— ahhh ching… ching…. Pero menos mal que no estabas en la bilis… ¿Y cómo es el corazón de Bush? ¿Duro como la carne de los tacos de la alianza?
— Es un corazón muy grande… Hacé de cuenta un latifundio.
— ¿Y qué caras conocidas vistes?
— Yo no lo pude ver, pero me contaron que el presidente gringo Yor Bus tiene pa el petroleo toda la aurícula derecha, y que mandó hacer un incheee…. muro pa que no se le metan los hispanos.
— ¿Y qué más gente vistes en el corazón de Bush?
— Están todos los judios… Y mucho político hispano… Hasta me encontré con chaves y castro, ¡hay Dios ilumina a los dos¡
— que no digas ilumina a los dos, que digas elimina a los dos chona….
— Y cómo te parece que de pronto se armó un alboroto cañon porque llegaron los demócratas a parcelar todo el ventrículo izquierdo pa dáselo a los inmigrantes.
— ¡Hum! ¿Y qué cara pusieron los hijos del maiz?
— No dejaron… Que ni riesgos, que cómo les iban a dañar el vecindario.
— Ah, pero es un corazón muy chidote.
— Y muy bonito: no hay pobres y no se consigue un indocumentado ni pa remedio.
— ¿Y que mas vistes?
— pues un monton de mentiras y la inche sangre que parecía petróleo ijate.
— Oistes chona, mandémole un saludo a los paisanos que se quedaron como el perro del carnicero con lo de la tal rejorma.
Después de este análisis digno de cualquier columna de política internacional no me queda más que decir que por anécdotas como esta y personajes tan su-realistas, el transporte público en Latinoamérica, por más defectos que tenga es como entrar al arca de Noe, nada más que sin Noe. Aclaro que la conversación no fue transcrita con todo el rico vocabulario con el que las dos cronistas llevaron por los vericuetos laberintos del sueño y de la mano las hermosas metáforas que acabo de transcribir.
5 comentarios ]
del.icio.us Estrella este post
Han escrito 5 comentarios de «conversaciones en el camion»
l.alberto
Viernes 23 de noviembre, 2007 15:43.-
muy bueno eres periodista? saludos!!!!:D

presu
Viernes 23 de noviembre, 2007 16:10.-
Buen dialogo, es cierto en parte, que la sabiduría popular nos enseña a diario lecciones de política.

limoncito
Viernes 23 de noviembre, 2007 16:20.-
jajaja muy bueno!!

brujita
Viernes 23 de noviembre, 2007 16:28.-
me gustó! saluditos Uyohan!!

uyohan
Viernes 23 de noviembre, 2007 17:04.-
gracias amigos pollos, saludos a mi amiga brujita, a alberto, presu y limoncito, si soy escritor y periodista, nos vemos mañana muchachos…
