Recorriendo pasos de tedio

Como autómata que se refugia en los recuerdos cotidianos de un pasado inmediato, me reencuentro tedioso en el espejo de los días anteriores. ¿Cuántos lugares me han visto llorar de miedo y de hastió? Se podrían pavimentar caminos enteros con el asfalto que he recorrido preguntándome, riéndome, acudiendo a la interminable lista de nombres que se esconden de miedo en el directorio de las páginas amarillas.
Yo camino despacio, cruzo las mismas calles donde otros debieron haber librado batallas y sin embargo solamente escucho silencios. Cualquier camino conduce a la tristeza si esta descansa en los escritorios de las oficinas burocráticas o en las bancas de los parques donde los jubilados narran sus heroicas batallas con 30 años de cotidianidad y mientras tanto aquello también es el recuerdo.
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