Congelando recuerdos...

Y cuando de mi boca emergen palabras como patria, pasión e incluso muerte, no es que traicione tu recuerdo como quien arroja en el mar de los consuelos un red para atrapar otra pesadilla. Tu recuerdo sigue ahí, lo he puesto junto al hielo, en el lugar mas alto del refrigerador, para que se conserve intacto, así como era, con los olores vivos de manzana de vidrio, con las tonalidades suaves de los colores carmín y economía.
De vez en cuando, por ejemplo, en el supuesto que tratara de olvidar algún detalle o simplemente fallen mis sentidos, pongo en un vaso con whiskey, cuatro cubos de buena memoria bien fríos, y entonces siento como por la garganta se desliza algún sueño hasta penetrar en las venas, cuando llega al cerebro esa droga del tiempo pasado, embriaga las noches, las caricias muertas.
Una disculpa singular

Usted me va a perdonar, de todas formas mi intensión nunca fue invadir su intimidad, cuando llego a mi vida lo único que yo tenía era el recuerdo de un pasado glorioso. Ahora con el paso de los días veo más clara la necesidad que tengo de usted, de que llegue a la casa y me diga que lave los platos y le prepare un café, que me pida cuentas y agreda mi tiempo. A lo mejor muchas personas pensaran que estoy loco por repetirle a cada instante que la necesito incluso para poder morir en paz.
Si no me atrevo a desprenderme del significado de las cosas que me la recuerdan es porque cada vez que las veo por ahí rodando en la casa es como si supiera que usted algún día va a regresar, no por mí, ¡eso me queda claro¡ si no por las cosas que la extrañan y la necesitan. Aun no logro entender cómo se atrevió a dejar abandonado el cepillo de dientes, -tan inocente, tan solo, tan indefenso sin una boca que lavar- y agradezca que no menciono el peine, la ropa interior, ni las bolsitas de té que se ponía en los ojos.
Haga memoria, no condene el pasado a la basura. Su indiferencia aburre y a la vez da miedo, uno no puede andar por la vida abandonando cosas tan valiosas como el cepillo de dientes.
Un buen comienzo

Si en las incontables paginas donde ha de quedar escrita nuestra historia “entiéndase historia sin medida numérica de tiempo”, algún lector curioso acudiera a las referencias allí escritas, podría percatarse de que nos saltamos el capitulo correspondiente al método social de la conquista. Sin salidas previas al café, al cine o a comer, y a tan solo unas horas de haber enredado por primera vez una palabra, en un abrir y cerrar de labios, nos encontramos semidesnudos en la intimidad de la habitación que me vio contarle un secreto al tatuaje de tu vientre, mientras mordía el arete de tu ombligo.
El juego tentador de una caricia, el placer de mis dedos descubriendo tu rojo cabello, la curiosidad de la ternura materializada en la sonrisa, y tu cuerpo desnudo que fue para mis ojos los más parecido al misterio del desierto, en resumen fueron todas las ganas acumuladas a lo largo de muchos días (por mencionar una cifra puedo decir más de 300). Hay que decir que a veces viene bien dormir, pero hay que reconocer que no se puede dormir cuando alguien literalmente te quita el sueño.
Escondidos de los ojos de la noche, de los intrusos peregrinos y las historias mal logradas, nos refugiamos en un reloj de arena detenido por un aroma que se me quedo grabado en la punta de la lengua.
Palabras que curan heridas

Hoy recibi un mensaje de mi hermano, palabras como esas ayudan a curar heridas, y rompen de armonia el silencio de la soledad, Gracias Robert un abrazo.....
Las palabras siempre mienten, los silencios prolongados son verdades inconclusas, pero el lenguaje de los ojos son lagrimas estiradas de un fondo tirado al vacio. Son ya treinta días o años que más da, son y eso es lo que importa, la lejanía duele y duela a las personas que aman.
Hace cuanto la lejanía no permite que estemos los dos en un café y merendando unos cigarros, hablando sin sentido de lo humano demasiadamente inhumano, o de esas cosas que sólo los dos sabemos y callamos en el transcurrir del humo que evapora los instantes.
Treinta, yo detrás, uno menos pero siempre en el filo de esa navaja cortante llamada tiempo, sobreviviéndome en lo humano, mejor en “le merda”, vida del tiempo, y sólo ángeles que se le escapan al desus del tiempo permite que tenga ánimos de vivir para un nuevo encuentro.
Encontré un sueño y llego sin buscarlo, como todo lo bello que nos brinda la vida, pero tengo que partir pues le he dicho a la vida un sí, me voy a vivir al campo con unos marranitos que compre con un amigo, buen negocio, lo bueno es que es a una hora de nuestra amada Bogotá vía al llano.
Ahí encontrare la paz que busco para la vida mí vida, y escribir un poemario que tengo que enviar a México para concretar una invitación al festival de poesía de ciudad de Juárez y zacatecas, y de una vez escribir la tesis de maestría para poder viajar a México con toda tranquilidad, eso es un trabajo fuerte pues intento discutir entre los estilos nicheanos y los heterónimos pessoanos, como crear un hombre estéticamente ético, así poder dar respuesta a lo que pasa en este país que tanto duele pero se ama.
Quisiera no escribirte sino verte, hace ya mucho tiempo que te deje en el aeropuerto y nos dejamos, pues que más somos sino los dos, pero hace menos que me despedí de voce en ese puerto frio donde el compas de tequilas nos brindo un bello encuentro, un reencuentro de dos que unen un mismo juego genético o bohemia.
Pronto tendremos que brindarle a esta vida un fuerte abrazo de hermanos y amigos que está cerca por el bello espectáculo que gozamos en silencios, sí, ella que hoy más que nunca está en la hermosura de su plenitud la Luna.
Un fuerte beso y abrazo
Su silencioso hermano desde las montañas de la fría Bogotá.
Feliz cumpleaños….
Nada que celebrar

Recuerdo hace algunos años un 17 de junio en el que me levante con las bendiciones y los besos de mi madre. Advertí encima de la mesa un regalo que ella envolvió con cuatro cintas y le puso encima un caramelo. Era mi casa de San Blas construida con más lagrimas que cemento. También de ese día recuerdo los abrazos de Carlitos el poeta, que me escribió en una servilleta: ser como ese gato pardo, amoroso, desprevenido/ ser como esa noche fría, obscura, desposeída/ ser como ese amigo intimo, capital de sueños, algo de humano, algo de niño.
Se quedaron también con el exilio Aureliano, Arturo, Cesar Alberto, Patricia, Farley, los hermanos, los sobrinos, los cafés, los bares que recibían a los artistas que aun no vendían por su firma, la calles del barrio a las que les renegué por el desprecio de la vecina.
Por ahora solo digo que después de 5 celebraciones a tu lado, esta será la más difícil, por que me llegó como regalo anticipado tu ausencia, por eso pido excusas a mi hermanos y amigos de esta nueva aventura en tierras extranjeras, pero digo ¡basta¡ y como no puedo me encierro, mañana no daré señales de vida y espero que me entiendan, pondré 5 candados a mi puerta, apagare teléfono, computadora, y si se asoma el cartero le dispararé con una una resortera de agua. Cada quien con su celebración.
Canciones para el que no canta

Como en las noches de sábado cuesta más trabajo no saber de ti, clausuro por unas horas mi encierro, recurro a la compañía de los amigos para entonar unas rolas de Sabina y distraer la soledad con alguna letra compartida. Por un rato aparto de mi lado la computadora que cuenta las historias en las que te encuentro y guardo en mis documentos hasta el aroma de tus piernas que hacia vibrar mi primer insomnio y mi ultimo hueso.
“y regrese a la maldición del cajón sin su ropa, a la perdición de los bares de copas, a las cenicientas de saldo y esquina, y por esas ventas del finolaina pagando las cuentas de gente que pierde la calma con la cocaína, volviéndome loco, derrochando la bolsa y la vida la fui poco a poco dando por perdida”, esa de rigor y dos veces, ya les dije a mis compañeros que ni no me la dejaban cantar dos veces no los acompañaba en las percusiones. Aunque se enoje Víctor el dueño del bar y la gente se aburra y no nos escuche, total es una dinámica más de la memoria y a nadie le cae mal unos dos baldados de agua fría sabinesca.
Cualquier día de estos

El día que menos pienses sacaré a pasear la tristeza por las calles del centro y las plazas donde los vendedores ofrecen a las mujeres cuarentonas una aventura. Me vestiré de piel, de durazno, o a lo mejor usaré una camisa rosa por la que se filtre el viento. En busca de un algodón de dulce pisaré unas cuantas palomas para robarles besos, si se me sube el azúcar le hablaré inmediatamente a algún amigo para que me de unas cuantas noticias tuyas, incluyendo tus últimos romances.
Con la intención de que respiren aire fresco las penas y se asolee la melancolía, procuraré no mencionar tu nombre ni por accidente, y esconderé bajo la palma de la mano tus apellidos, como pienso aprovechar mi caminata, comeré algunas uvas y terminaré tomando café si llueve, esta vez me callo los reclamos y mojo los recuerdos en la taza.
Funebre Ladrido

Dedicado a mi amiga Araceli Martell
Feliz Cumpleaños.
Por si acaso algún lector desprevenido, de esos que leen historias triviales de amor escritas en una servilleta, antes de asistir a mi velada final en este sueño que es la vida, preguntara mi nombre por temor al calendario vació de fechas importantes, diré que como el tuyo lo encontré en una curiosa lotería, puede llamarme igual Juan, Jean, Yohan que fúnebre ladrido.
Breve mensaje pare ella...

Y como no contestas mi llamadas, mis mensajes, ni mis correos, debo decirte que he decidido tomar medidas drásticas. En una servilleta me formuló una receta que disfrace por instantes las ganas. Ubico sobre la mesa tu retrato y fumo imaginando tu molestia por el humo del tabaco. Definitivamente los domingos cuestan más trabajo, por los centros comerciales, los cines y los restaurantes, a mi mano le hace falta tu mano. La soledad traducida en falta de alimento, alcohol y malos días, me dictan la formula mágica... la misiva:
Podría perfectamente suprimirte de mi vida, no contestar tus llamadas, no abrirte la puerta de la casa, no pensarte, no desearte, no buscarte en ningún lugar común y no volver a verte, circular por calles por donde sé que no pasas, eliminar de mi memoria cada instante que hemos compartido,
cada recuerdo de tu recuerdo, olvidar tu cara hasta ser capaz de no reconocerte, responder con evasivas cuando me pregunten por ti y hacer como si no hubieras existido nunca. Pero te amo.
Clio y soledad

En esta noche que sucumbe al paso de las molidas horas secas he soñado la piel de una mujer sin tiempo, sin descanso, ni remedios... Sus ojos y sus senos eran como un capricho de la sentina Cleopatra escrito por Darío, la sentí manantial, hierba seca y la bebida oscura que se filtra por mis dedos emplumados. Quería besar pero yo no sabia, quería tocar pero yo no conocía de otras caricias. Solo era cráteres y poros por donde brotaba la sangre de sus labios que no encontró corazón ni arteria, en todo caso termino humedeciendo mis labios con todo y sus temores entumecidos, sello con la punta de la lengua un pacto por el cielo entristecido, su mano se ha cerrado en mi memoria, y cuando abrí los ojos supe que era la soledad mas limpia en la que mi sombra se ha venido.
Día en silencio...

Que se me ha vuelto un vicio esto de re-escribirte, fumando busco reinventar un final de este capitulo inservible de mi amor contigo. Hoja tras hoja te bautizo con un nuevo un nombre, una edad y hasta la forma en la que tienes el cabello. Mientras trato de sobrevivir en el olvido de una oficina, me condeno a dibujar sobre una naranja artificial tu sexo. Sin ti los días se prolongan... una semana parece poco tiempo, pero una semana sin verte es como una semana sin agua, luz, ni calorías. Las venas oxidadas, los huesos corroídos, la sonrisa desgastada, todo en la vida tiende ha convertirse en silencio.
Dos es mejor que uno... supongo :/ ]
del.icio.us Estrella este post
Se parece a la noche

Casi siempre me detiene la puerta que conduce a tu nombre, un gato detrás de la ventana mira un trompo girar al revés y afuera los días son golpeados por las escasas gotas de lluvia. Mas allá del mensaje de una postal que dice “Torreón, ciudad centenaria”, hay un grito de auxilio desde esta soledad que es un exilio rutinario, el destinatario será algún amigo del que no tengo noticias hace tiempo. Hemos cruzado mil puntos cardinales y la suma de circunstancias llegan ebrias en forma de recuerdo... Con cuerdas de cien guitarras me trence remordimiento, dice Ferrer y tengo que apagar la música que también duele por momentos.
La vida no es la alcancía de una iglesia en la que se depositan en forma de besos las limosnas. Yo no soy el padre de tus hijos a pesar de que tu eres el vientre en el que germino, muero y resucito. La cocina no tiene sangre, los cajones no tiene vida, ¿Pero cuando vendrán los cuervos a dejarme sin vista?
Escribirte, escribirte, dibujarte.
Llenarte el pelo de todas las palabras detenidas,
colgadas en el aire, en el tiempo,
en aquellas paginas llenas de mariposas amarillas
de historias cuya belleza me hieren la patria
cuando vengo llorando solo,
por la calle, pensando.
Ella está hecha a semejanza de las cosas que intento. Se parece a la noche, o mejor: a una noche sin ausencias. Ella es exacta. Cuando la noche escurre, su cuerpo se humedece. Me permite trepar por mis temblores y agitar su nombre desde la oscuridad. Ella es irrepetible. Y aunque no este conmigo destripo la perfección de su nombre en mi garganta deshecha.