El gallinero es mi psiquiatra

Así que sin más drama que el requerido en situaciones de este tipo, “un hombre en un cuarto besando una botella”, un amigo llega por mi libro de Cioran, Del Inconveniente de haber nacido, me mira con cierto aire de ternura y dice: por que no tratas de hablar con alguien, dejar salir tanto dolor, sácalo. Me propone ir con un psicólogo, terapeuta y no se que cosa, su diagnostico mi falta de comunicación y por ende de desahogo. Hay que compartir el dolor, cuando le digo que hablo con mucha gente del gallinero, no entiende y se va.
Incomprensión
El jamás pudo entender en su diminuta cabeza porque ella con aires de grandeza pasaba horas y horas enteras construyendo pequeñas embarcaciones de papel.
Su impaciencia, la de él, busco en todo momento también una lógica respuesta.
El día en que ella se marchó de la casa con todo y sus maletas, dejó una nota sobre la puerta de la recamara que decía:
“Porque no llegaste a comprender jamás, que tú eras el mar en que querían naufragar mis sueños”
Encuentro kitch
Ella: sueños utópicos pendiendo de sus orejas, él con su disfraz de hombre de empresa.
Ella: en sus labios la luz de una palabra, él en sus manos el miedo que idolatra.
Ella: duerme en sus brazos mientras que el mundo da vueltas, él no puede creer que tanta ternura sea cierta.
Ella suspira y se va, él en cambio llora y se queda.
Solo se trata de terminar en una cama

Un pequeño break a la amargura.
Otra vez a escribir una página más de este diario de letras que es vivir, la historia puede que sea la misma, comenzaré diciendo: “Me gustas, en las noches te encuentro en alguna pesadilla/ y me cubres los ojos con tus manos/ y me salvas de ser destripado por las víboras,/ en la mañana cuando me despierta el frió,/ simplemente amanezco con tu nombre pegado en mis labios¡. Puede que acompañe las frases y oraciones con aromas, flores y algunos chocolates, o rescate el trozo de alguna canción ya olvidada, que no cuente nada pero lo cuente en agudo y despacio, para efectos de firmas, postillas, timbres o destinatario, igual la escribiré a Dolores, Ximena, Sara, Maria, o el prospecto en turno para el sábado siguiente. Si al final solo se trata de terminar en una cama, con las piernas cruzadas y el cuerpo destilando sudor por todos lados, al cabo cuando el sol rompa las magia del amor de una noche a través de las ventanas, el final de una carta estará escrito antes de ser empezada, sin la más mínima esperanza de una segunda parte, yo cerraré el sobre sin intención de enviarlo y tu jugaras conmigo, como si yo fuera tu marido y estuviera enamorado.
Buscare en el baúl de las cartas escritas los nombres ya utilizados, o intentare no repetir el nombre de las usuarias debidamente registradas, en cualquiera de los casos la historia se repetirá notablemente. Agregaré algunas frases aprendidas con los años, e inventare algunas caricias de las que cuentan los amigos en los bares. Entre carta y carta se recuerdan los detalles, las manos de Cristina, los ojos de Andrea, lo senos delicados de Victoria. Y si a esto le agregamos las locuras, en el ascensor del edificio con Violeta, o en el coche Gabriela, Marcela, Estela, Romina y Julieta, el día del escándalo de la oficina por Gisel, o la noche en la delegación de policía por Amanda. De los fragmentos de pasiones sobre el papel expuestas, diré por ejemplo que Soraya se llevó un capítulo entero así como Daniela dejo la pagina totalmente en blanco.
El amor también se hace llorando
El nombre de una mujer me delata,
Me duele una mujer en todo el cuerpo.
J.L Borges.
Llegas a mi habitación semi-desnuda, me das un beso, me abrazas y susurras en mi oído frases caprichosas que pronuncias entre burla y burla: “hazme el amor, dime que me amas mientras muerdes mis pezones, hazme sentir que eres mío y que podrías morir si así lo quiero”, yo obedezco, te complazco y me convierto en un niño que juega con un gato. En el intento de fundirme entre tus piernas y acariciar con la punta de mi lengua tu tacto, despierto en medio de una habitación vacía y cambio el destino de mis labios que se entregan sin compasión a la boca de una botella de whiskey barato. Quiero estar dormido para que vuelvas en un sueño y me consuelo con encender otro cigarro, tomar una hoja de papel y escribir estos garabatos:
Sigue el llanto. No queda un solo dedo que no se halla mojado caerán semillas de los ojos, como en un campo de trigo, agua. Los motivos cada vez son más cercanos, sin embargo continuo aquí sentado. A quien le gritare mis pesares y mis dudas: la pagina 57 de rayuela, el honor de los padres de la patria, esta economía cada vez mas desgastada, la mujer que me dejo perdido en el fondo de una habitación sin cama, los vicios que diariamente reinventamos, el futuro sentimental de Andrés y Cesar, el arte conceptual, la seguridad de que llueva mañana?
Si existe Dios seguramente no es latinoamericano. Ya hemos llorado el tiempo en forma de factura, ya se borro la palabra dignidad del diccionario, ya clausuraron los museos de ternura, volveré a leer el poema que escribió mi amigo Iván Hernández.
No queda más, está comprobado: llorar es un ejercicio más de la memoria, la locura un pase de abordaje. Hay una puerta que nunca se abrirá, perdí la llave. El amor también se hace llorando, la agonía no es lo que esta antes del fracaso.
Dentro del intento para conciliar el sueño me pregunto ¿si alguna vez te llegará esta nota?, si el cadáver de las letras terminara en un bote de basura, el sueño de esta noche también se deberá ir muriendo en el pasado, yo transpirare alcohol por la ropa, tu sentirás el vació de una mano.
Necesito cama
para dormir....
"por que en el suelo te calan los huesos y te atacan las cucarachas"
No hay peor autoflagelación que pensarte. No comer, dormir en el suelo, beber a tu salud “entiéndase esto por: gracias a que no estas viviendo lo que yo, te amo y agradezco ser quien perdió, no me gustaría verte sufrir”, ponerme la misma camisa durante dos días, soñar que llegas abres la puerta, me abrazas y te quedas, vomitar en la mañana, en fin... nada se compara al el hecho de encontrarte incluso en los titulares de la prensa, “tumba Sandra el primer eje del distribuidor vial sentimental”, cuando veo las paredes de la habitación vacías, pronuncio tu nombre y la casa me responde con su eco burlón y moribundo. Los vecinos me miran como diciendo: hay va el cadáver que juega a ser hombre, hay va el hombre que quiere ser cadáver. Tu pensando en mi ridículo, mis chantajes emocionales y mis posturas de mártir, no lo creo.
-Anoche por ejemplo, cerré los ojos y el vació de tu cuerpo se paso cuando advertí dentro de mi habitación una enorme cucaracha que me desafiaba, el enemigo percatado de la vulnerabilidad de mis defensas trato de cegarme a traición, pero en campal duelo similar a las guerras de Cartago, me llene de valor, tome mi espada y rocié al enemigo una y otra vez hasta dejarlo tendido boca arriba, el coraje me nublo la vista por largo instante, recupere el sentido al momento que leí en mi espada ensangrentada un letrero que decía <<los aerosoles SC Jonson no deterioran la capa de ozono>>; lo demás en la noche fue no pegar los ojos y permanecer percatado de que las tropas enemigas no realizaran ninguna otra incursión, sobre todo por que estando en el piso me convertía en un blanco perfecto-
lo único que queda es aprender a administrar la tristeza, lo demás vendrá con el verano, de lunes a viernes podemos aumentar la carga emocional, aunque ahorrar las lagrimas para el fin de semana, sobre todo para el domingo que es cuando mas requiere ser regada la melancolía.
¿Y la dieta? Ahí esta, ahí esta, la he roto por momentos, algo leve para que no se asuste el padre y el portero, digo, con algunas frutas y un poco de yogurt, pero seguimos firmes nada de comida, por cierto señora me vende unos cigarros y le cambio dos libros de Kundera por la próxima botella de Jack Daniels.
El tronar de los huesos.

Una mañana despierto y veo: unas paredes vacías, el closet si tu ropa, nuestras fotografías de paseo por quien sabe que caja, y un pequeño insecto burlándose de mi desgracia. Eco en la cocina, en el baño, eco por la ausencia de tu cuerpo en la casa. Durmió en el piso conmigo tu recuerdo, al igual que a mi, (me imagino) le pasaron factura las baldosas y el cemento. Trato de coleccionar los cabellos tuyos que se quedaron en el piso, y así conservar aunque sea un aroma en mi improvisada almohada. “Yo ya no soy yo, ni mi casa ya es mi casa”, bendito Lorca y mi desgracia. Otro día con mi rigurosa dieta, Jack Daniels en la mañana para acompañar el café que prepara en un extraño recipiente y una caja de chicles de sabor para que me envidien en la oficina. Ayer en resumen fue unos trozos de queso y unas aceitunas en el bar, podrá más el hambre que las ganas? Acuérdate no me castigo yo, castigo tu recuerdo.
Podrá más el hambre de que las ganas?...

Ningún lugar en la vida es más triste que una cama vacía.
Nadie merece tus lagrimas y quien las merece jamás te haría llorar?
No se que me hace más daño, cuatro días sin comer o cinco meses con tu ausencia. He decidido borrar de ti hasta el ultimo recuerdo, el café de las mañanas, la nieve en la memoria de tierras extranjeras, el maldito 4 de julio cenando un hamburguesa dentro del carro mientras observábamos felices un país celebrando su independencia. Pensando en mi posible o imposible curación, hoy empiezo a comprobar si tenia razón Nietzsche con aquello de la voluntad del poder, ¿cuanto puede durar un hombre sin comer?, el record esta en Nueva Guinea, 63 días, tratare de no comer durante un mes y con eso no me castigo yo, castigo tu recuerdo, si un hombre pueden dejar de comer durante un mes puede hacer lo que quiera, incluso olvidar. A la mano están las mejores herramientas, café, cigarros, algo de wiskey para que no te de gastritis ni ulcera, y de vez en cuando un antidepresivo que te dibuje una sonrisa. Si en el proceso tengo algún inconveniente puede que diga que es parte de mi maestría como fakir. En cualquiera de los casos no se puede vivir con la mitad de uno en otra parte, aunque permanentemente se este administrando la tristeza en pequeñas dosis lagrimosas. Hoy no te llevaste las cosas de la casa, hoy golpeaste la memoria, los objetos materiales no fueron puestos al azar, todos y cada uno tenían una historia que contar sobre los dos.
Confesion

Toco el mundo de la mano de tu vientre y mi lengua barre los recuerdos que puedan causar un daño, tengo dedos para ahuyentar fantasmas y dos discos en la memoria para conquistar y dormir a cualquier gato, la nube sobre mi pecho igual que un caballo blanco, te toco entre dormido y despierto y te entregas entre inconsciente y soberbia, ¿quieres irte?, ¡yo me quedo¡
Ojala mi boca pudiera secuestrar tu aliento, pero tus dientes ya no quieren mi piel ni mi esqueleto, y en el fondo de mi ronco pecho entre el humo del cigarro y los recuerdos, un montón de viseras se reparten, se acomodan, se disputan un lugar que esta muerto.
Me dueles

Me dueles mansamente
Porque no decir que me dueles por ratos de 15 minutos, 3 horas, un día y medio o la semana completa. En lugar de sentir el vacio eterno del dolor, parce que este se llena en cada palabra que escribo, cuando abro el diario estas en las protestas del Tíbet, y en la recesión de la bolsa de Nueva York o de vez en cuando te veo en las notas de cultura y las frases del día. Yo creí que tenerte a mi lado era poseerte, pero dormir contigo y con tu indiferencia es parecido a pernotar cada uno en un extremo del Niágara, el dolor en las latas de atún que quieren ser consentidas por el gato de la vecina, y la pobre vecina que se sigue cambiando con la ventana abierta para que la vea el cartero en las mañanas, y el cartero al que ya nadie le escribe esta como el coronel que no tiene patria ni amigos para una partida de domino, todos queriendo imitarme en mi dolor. Yo con mi dolor me persigno en las ventanas de una cantina, si mas gota de alcohol que las usadas por el enfermero en mis heridas, te recuerdo, te siento, me olvidas, me dueles… me resisto.
Feliz cumpleaños, mi pollo

Feliz cumpleaños, mi pollo
Quiero hacer extensa las felicitación para toda la comunidad que hace posible que esta red de blogs se mantenga vigente, y que siga siendo un espacio de libre opinión y sin censura. Cuatro años se dicen fáciles pero en realidad son muchos, toda una vida puede pasar en 4 años, y miles de historias, anécdotas, comentarios, romances, encuentros y letras han de haber desfilado y seguirán desfilando por este medio. Para mi buen amigo Jorge, más conocido en el mundo del blog como Toro, mi felicitación por esta idea y por mantenerla viva, también para su esposa que lo hace muy feliz.
Me confieso adicto....
Adicción
Al bajarme del coche y caminar hacia a la puerta de su casa me temblaban las piernas. Eso se repetía cada vez que iba a visitarle. Qué extraña sensación se apoderaba de mí cuando su presencia estaba próxima, percibía en ella una esencia perversa, casi maligna.
Encontré la puerta entreabierta y mientras cerraba escuché tras de mí sus pasos acercándose. El ambiente siempre en penumbra y la decoración predominantemente minimalista, dotaban la casa de un misterio simple pero intenso... aún tenia grabada en la retina la imagen del dormitorio, altar mayor salpicado de flores y extrañas mascaras de colección, que ella traía en sus viajes.
Sus brazos me rodearon y noté aquel tórrido aliento posarse sobre mi cuello, me no puedo negar que me excitaba el temor y el placer. Tomó mi mano y avanzamos por el pasillo en dirección al estudio, quería mostrarme la ultima obra que había comprado, una versión contemporánea de La Piedad, en la que los personajes, madre e hijo estaban desnudos, la firma un pintor de apellido extraño, de esos que cuando se pronuncian traban la mandíbula.
Le observé dirigirse hacia el final de la estancia, donde había colocado un diván rojo de piel, próximo a ella, sobre una mesa negra de madera, dormía su violonchelo. Con un gesto me invitó a seguirle y ya juntos se empezó a desnudar lentamente. Cada prenda que caía iba liberando el cuerpo que brotaba libre y voluptuoso. Finalmente soltó su cabello que manó en cascada hasta la cintura, me quito los zapatos, desabrocho los botones de mi camisa, incluyendo los de las mangas. Así, comenzó a mirarme mientras sus manos recorrían su cuerpo, clavando sus dedos en cada hueso y cavidad que yo miraba morbosamente. Cuando la exploración hubo concluido hizo que me recostara en el diván y comenzó a tocar su violonchelo.
La luz se depositaba sobre mí desde una claraboya que proporcionaba brillos y sombras a partes iguales. hipnotizado por la música que inundaba aquel ambiente, un sopor me alejó de la conciencia no sé por cuanto tiempo. Desperté cubierto con una sábana. El estudio se hallaba sumido en una oscuridad levemente atenuada por el resplandor amarillento proveniente del pasillo, trate de levantarme con dificultad y encaminé mis pasos hacia el salón. Cuando la luz me golpeo vi que tenia en el cuerpo varias heridas, moretones y quemaduras de cigarrillo en el pecho, así era el sexo con ella, perdía la conciencia y cuanto despertaba parecía un Nazareno.
Camine por el pasillo y allí la hallé sentada en una butaca, inmóvil, con la mirada perdida. Velas repartidas sobre los muebles vibraron a mi paso, me incliné sobre ella y acaricié su rostro, blanco y enigmático como el de una estatua. Volteó su mirada hacia mí.
- Dormías profundamente y no quise despertarte... preparé la cena – se levantó -, sígueme.
Me condujo de la mano hasta otro espacio de su casa
pintado de un amarillo fuerte cuyas paredes estaban cubiertas por cuadros y
espejos, en el centro, una mesa redonda aguardaba ser usada. Se había tomado la
molestia de prepararla la cena. Tomé asiento mientras ella marchó a la cocina.
Tuve tiempo de observar todo lo que me rodeaba y de recrearme con su
inquietante meticulosidad y pulcritud.
Durante la cena ella iba rellenando de vino mi copa. Como siempre cuando bebo,
no paré de hablar, pasando de un tema a otro, riéndome y gesticulando. Notaba
que me observaba divertida, interesada por averiguar más de mí. Pasó la mayor
parte del tiempo escuchando, recreándose en la comida con un apetito
insaciable. Al terminar, un calor sofocante me invadió, mi cuerpo desnudo y
marcado por las heridas, que ya prácticamente había dejado de arder. Su
penetrante mirada me hacía sentir esclavo de todas sus perversiones, -quien lo
creyera la concertina de una orquesta de cámara- Disculpa – le dije -, tengo
que ir al baño.
Una sonrisa burlona fue su única respuesta.
Frente al espejo observé mi rostro brillar bañado en sudor, coloqué la nuca
bajo el grifo y me humedecí la cara y el pecho. Mientras me estaba secando vi
que no estaba solo, me asuste.
- Tranquilo – murmuró irónicamente -, me pareció que te encontrabas mal.
- Estoy bien – le contesté – sólo es este asfixiante calor... está siendo el
verano más caluroso que recuerdo, ambos éramos extranjeros en la ciudad, tomo
una toalla y puso alcohol en mis heridas, las limpiaba mientras me decía: todo
esta bien mi niño, todo esta bien.
Lejos de marcharse, se acercó hasta que la sentí pegada a mi espalda, olisqueándome como una hembra en celo. Con una mano soltó el sudario mientras con la otra me apretó contra ella. Cada vez que me tocaba un escalofrío recorría todo mi ser, a su lado me parecía que siempre había sido suyo, incluso antes de mis primeros recuerdos. Por el espejo vi cómo se despojaba de la camisa y comenzaba a recorrer mi cuerpo con su lengua, primero el cuello y la columna, para entretenerse después en cada una de las heridas que me había hecho, adentrándose cada vez más en ellas.
Inclinado sobre el lavabo apenas osaba respirar por temor a que parase, entonces se arrodilló y me conminó a separar las piernas para después meter mi miembro en su boca, así permaneció largo rato recreándose en cada vena. No sé cuando paró, no sentí que lo hiciese, pero, de pronto, estaba dentro de ella cabalgándola como un poseso, con mi miembro duro y caliente golpeando sus entrañas, multiplicándose, como si varios y no solamente yo la estuvieran poseyendo.
Tras una reparadora ducha nos acomodamos en el
salón; abrazados en un enorme sofá, se entretuvo largo rato acariciándome el
pelo. Después se levantó, y arrodillándose, comenzó a lamerme los pies, tan
dócil como un perrito que busca las caricias de su amo.
Su cuerpo, antes femenino y provocador, se tornaba ahora más redondo e
infantil, mientras sus ojos, clavados en los míos, lanzaban una muda petición.
Lentamente se dejó caer sobre la alfombra y pude observarla, blanco, desnuda,
temblorosa e indefensa... sus pequeños
senos a la medida de mjis manos, su cintura hecha para mi brazo.
Mientras su mano apretaba mi miembro, con la lengua trazaba círculos alrededor de mis pezones, mordiéndolos sin compasión, hasta que pequeñas gotas de sangre se asomaban, me dolía, pero cuando estaba apunto de gritar ella ponía su dedo en mis labios y decía: ya, ya esta bien... sigue así mi niño. Un dolor intenso me estremecía pero no podía pedirle que parara, sus ojos eran tan tiernos...
Instantes antes de que se llegara la hora de partir de su casa, la ropa nos volvió a dar nuestros papeles, tomamos un ultimo café y fumamos unos cigarros, hablamos un poco de Schopenahuer, Wagner y las clases que en ese momentos estaba dando yo en la universidad, me hablo emocionada de su siguiente concierto y me dio un boleto de primera fila, para decirme:
Prométeme que después del concierto vendrás a mi casa...
No pude contestar....
Cuando salí de la casa e intente subirme al coche, el dolor me impedía moverme, todo el cuerpo me ardía, note que por la camisa se asomaban gotas de sangre a la altura del pecho y brazos. Sentí la necesidad de irme, de huir de aquella casa, de dejar atrás esa decadencia que hacía difícil hasta respirar. Una vez más me marché, repitiéndome que sería la última vez, sin embargo, mientras me alejaba, su voz seguía resonando en mi cabeza, sabiéndome presa ineludible e irremediablemente de sus designios... pensando en la excusa que por séptima ocasión le tendría que decir al medico para explicarle el motivo de mis heridas.Busco novia que no sea católica para hacer el amor esta noche...

Busco novia que no sea católica para hacer el amor esta noche....
Desde niño siempre he tenido que soportar los discursos de los días santos, no se puede comer carne, no se puede decir malas palabras, no se puede trabajar, no se puede... no se puede... olvídate del sexo...
Quien diría que lo promotores de una fe tan castrante son precisamente los miembros de una iglesia que se ha visto envuelta en los mayores escándalos de pederastia de la historia, quien diría que estas personas le atribuyen frases a Jesús y dogmas y disciplinas absurdas de la que le mismo cristo fue victima, los que hoy cenan en grandes comedores y manejan coches de lujo, se dicen seguidores de alguien que murió y vivió en la más absoluta pobreza dando ejemplo de su filosofía.
Pero en fin, ahora resulta que es pecado comer carne, pero no que seamos indiferentes a los 40 mil niños que se mueren de hambre en África, es pecado trabajar pero no maltratar ni golpear mujeres, es pecado no ir a misa ni confesarse, pero no hablar mal del prójimo o vivir la doble moral cristiana.
Quiero una novia que no sea católica y esta noche me haga el amor, y me de besos y me envuelva en una pasión primaveral de caricias, que sepa que el sexo no es tan malo como dice la iglesia, que malo es matar, secuestrar, robar, violar niños, estafar, ser usurero y un millón de cosas que a la humanidad le viene haciendo daño por los siglos de los siglo, pero hacer el amor no.



